Thursday, February 24, 2011

Marditus Maximus - La Verdadera Historía

Cap VI

Cirus Petronius

Esa noche Mardo yacía sobre su cama mirando tras la ventana la inmensa luna llena que iluminaba todo el Zulia.

Al mismo tiempo que era cubierto por ese  luminoso manto lunar, no dejaba de pensar en Clara. Donde estaría ? Cómo haría para saber de ella ?

A pesar de la distancia que los separaba, Mardo sentía que la acompañaba y al mismo tiempo sentía que Clara lo sabía. Era tanta esa seguridad, que Mardo le hablaba a Clara a traves de la Luna, con la esperanza de que ella estuviera al otro lado leyéndolo.

- Ey, Clarita. Yo se que vos me estáis leyendo. Yo se que vos estáis viendo la luna. 

- No te preocupeis mi linda que yo te voy a ir a buscar. Haré lo que sea por sacarte de donde estéis y vendrás conmigo.

- Rezále mucho a la China, que ella nos está ayudando.

-Esperáme . .

La conexión que existía entre Mardo y Clara era casi irreal. A pesar de que eran amigos desde que eran muy niños, su conexión iba más allá de una simple amistad de niños. Poseían un magnetismo que sólo ellos comprendían. No necesitaban hablarse para entenderse. Solamente la mirada de uno de los dos podía hacer entender perfectamente al otro en lo que pensaba. 

Clara en su calabozo, miraba a través de la reja apenas un pedacito de Luna y pensaba en Mardo. Tan solo ese pequeño fragmento de Luna, era suficiente para que Clarita supiera que Mardo también pensaba en ella. Mardo la veía y le hablaba a través de la Luna. Ella comprendía perfectamente lo que él le decía y eso la llenaba de paz y tranquilidad. Clara sabía que Mardo iría por ella.

- Ey Mardito, yo se que me estáis escuchando. Yo se que tu vendrás por mi

Ambos quedaron dormidos mirándose de Luna a Luna …

Al día siguiente, Mardo se levanta y se va para casa de Ciro a despertarlo:

- Ciro !

- Ciro ! Paráte !

- Ah ? 

- Qué fue ? Qué pasó ? Qué hora es ?

- Las 8. Paráte que vamos pa la basílica !

-Ahh? Las 8 ? 

- Verga Mardito a vos que te pasa? Estáis loco? me acosté a las 4 y estoy echo verga chico ! Que Basílica  nada !

- Paráte que le hicimos una promesa a la Virgen y tenemos que cumplirla.

- Le hicimos ? y es que ahora vos hacéis promesas por mi ? Nojoda! Andá vos solo que yo voy a dormir. Y la próxima vez te voy a largar un coñazo si me venis a despertar un Sábado a las 8 de la mañana !

- Ve Ciro te lo voy a decir una vez mas por las buenas. Vos me viste el otro día como me puse cuando me arreché no ? Bueno, no me hagáis arrechar. Te paráis, te cepilláis la jeta, te vestis y pa la calle mano. 

- Verga Mardo, vos no me queréis a mi, Vos te fijáis como me tratáis ? Yo que te hice loco ? si yo mas bien te defiendo.

- Ya me voy a vestir nojoda! Ladilla !

Ciro se levanto de la cama todavía oliendo a níspero de la pea que cargaba. Entró al baño y en un momento volvió a salir y dijo:

- Ey por cierto. Cuál es la promesa ?

- Vamos pa la Basílica ida y vuelta a pie, a pedirle a la China que nos ilumine y nos lleve hasta donde está Clara.

A Ciro casi le da una verga. Echó re sebillo y caminando hasta la basílica bajo ese sol cachúo !

< Mardita sea el día que nos volteamos en esa lancha mano. Ahora este coño se las pasa hablando con fantasmas y el que sale jodío soy yo>

Mardo y Ciro salieron para la Basílica de la virgen de la Chiquinquirá. Eran como las 10 de la mañana, el sol picaba la piel y ni una sombrita había en el camino.

Ciro venía largando la verga, deshidratado y sudando alcohol. Mardo le iba hablando de sus planes para construir una base secreta en donde pudieran establecer sus operaciones para luchar contra la tiranía roja. Ciro ni bolas le estaba parando. Escuchaba una voz lejana de alguien que no paraba de hablar.

- Ciro me estáis parando bolas ?

- Verga Mardo quedáte quieto ! me tenéis el ciruelo lleno e pepas nojoda ! 

- Me paráis a las 8 de la mañana, me obligáis a caminar bajo este sol arrecho que hasta un tabardillo me va a dar y todavía pretendéis que le pare bolas al coñazo de guevonadas que estáis hablando ?

Así llegaron al templo supremo de la Chinita. Mardo orgulloso de haber caminado hasta allá  y Ciro casi inconsciente.

- Ve Ciro, que bello es el Templo de la virgen verdad?

Ciro respondía sólo por señas,. Ya no daba para más.

Al pasar por la puerta de la Iglesia, un aire fresco y lleno de vida invadió toda la humanidad de Ciro. Era como si hubiera recibido una inyección de energía. Era un hombre renovado. Sentía que al respirar inhalaba el aire mas fresco y puro del mundo.

- Sssnnnnffffff ! Verga Mardo  Se respira sabroso aca adentro ah ? Se me quitó la pea, el ratón y todo mano!

- Viste Ciro ? La virgen loco. Vos no me queréis parar bolas !

Juntos fueron hasta el altar de la Virgen, subieron las escalinatas y se pararon frente a ella a contemplarla. Ninguno de los dos emitió palabra alguna. Estaban hipnotizados ante tanta paz y belleza. Así estuvieron unos 5 minutos, hasta que… 

- No , si quieren montan una tienda de campaña y cobran peaje pa ver a la virgen. Muévanse de esa verga nojoda que todos queremos verla !

Mardo y Ciro bajaron del altar y salieron de la Basílica sin abrir la boca. Siguieron caminando a lo largo de todo el paseo ciencias y así hasta llegaron a la avenida Bella Vista. Por ahí siguieron caminando sin decir una palabra, hasta que a la altura de Bella Vista entre calles 72 y 73 cuando pasaban por el centro de billar “El Rapallo”, Ciro dice:

- Ve Mardo ve ! ve !

- Qué fue Ciro que pasó? qué ? donde ?

- Allá en la puerta del Rapallo. Ve guevón , el rojo que coñaceaste el día de la Zulianidad!

- Estáis seguro que es él Ciro ?

- Nojoda segurísimo ve que molleja. Ni de verga se me olvida la cara de cagao que tenía ese coño el día de la coñaza!

- Verga si chico, si es !

- Vamos a entrar ! . .  Dijo Ciro 

- Verga Ciro , seguro ?

- Vamos ! Insistió Ciro

Mardo y Ciro deciden entrar al billar con la idea de que de alguna manera pudieran sacar alguna información del paradero de Clara.

La misión que se habían impuesto no era sencilla. El Rapallo era un Club de Billar que en la época del los emperadores Julián y Taíz se usaba con centro de entretenimiento familiar. Al ser derrocados los emperadores, se convirtió en un centro de apuestas, trafico de drogas y principal centro de reunión de las milicias rojas.

El lugar estaba abarrotado de rojos. Mardo y Ciro se pusieron a jugar billar y a beber cerveza al mismo tiempo que trataban de parar la oreja a ver si escuchaban algo que les fuera de ayuda.

Unos rojos los vieron y se acercaron a la mesa a ofrecerles  jugar unas partidas de billar apostando. Pensaban que eran presas fáciles de joder y sacarles su dinero. Mardo y Ciro aceptaron y se pusieron a jugar. El que perdía pagaba las cervezas y además tenía que darle unos cobres a los ganadores. Así fueron jugan y jugando y los rojos perdía y perdían. Mardo y Ciro no les dejaban vida.

Los rojos andaban arrechos y de alguna manera tenían que joder a Mardo y a Ciro, pero con sus cobres no se podían ir. Más rojos empezaron a llegar a la mesa y la rodearon. Al terminar una de las partidas, que también perdieron los rojos, Ciro le dice a Mardo.

- Ey Mardito, yo creo que es hora que nos vamos! La verga acá ta fea mano !

Mardo estuvo de acuerdo con Ciro, la situación era peligrosa y debían salir de ahí. Los rojos habían sido trasquilados en su propio terreno. Era como El Barҫa goleando al Real Madrid en el Santiago Bernabeu.

- Ey señores, ya pa nosotros es tarde y tenemos que irnos pa la casa. Muchas gracias por las partiditas de Billar y las cervecitas. No mas queda que nos paguen los cobres que nos deben de las apuestas y nos vamos.

Los rojos vieron a Mardo y se cagaron de risa. 

- Sigan creyendo que  se van a ir así como así. No solo que no le vamos a dar un sebillo de cobres, si no que ustedes nos van a dar los cobres suyos.

- Y por qué coño ? …  Saltó Ciro

- Porque nos sale del forro de los cojones y que es la verga chico ?

En ese momento uno de los rojos reconoció a Mardo y dijo:

- Ey, Ese fue el desgraciao que me hizo sebillo el día que nos llevamos a la Clara Rincón !

En ese momento una estampida de rojos brincaron sobre Mardo. Ciro para variar, salió esmollejao y se escondió debajo de una mesa de billar. Volaban coñazos, patadas y sillas. Mardo estaba siendo atacado por 8 rojos al mismo tiempo, quienes trataban de someterlo y atraparlo para llevarlo con el General Rojas al cuartel Libertador.

De pronto cuando ya prácticamente lo tenían esposado y sometido, un grito ensordecedor invadió todo El Rapallo.

- MAAAAARDEEEEEEETOOOOOOOSSSSS !

Y de pronto empezaron a volar rojos por todo el salón de billar. Mardo se había transformado una vez mas en Marditus Maximus ! Parecía una centrifugadora, rojo que se acercaba a atacarlo, rojo que salía volando por los aires.

Ciro seguía escondido viendo el verguero desde la barrera, mientras Marditus seguía siendo atacado por más y más rojos. Llegaron refuerzos milicianos y Mardo empezó a debilitarse. Eran muchos y su energía se estaba agotando. Los rojos se dieron cuenta y arreciaron contra él.

- Ey se jodió este coño ! No lo suelten nojoda. Vamos a llevárselo a Rojas y segurito nos da una medalla!

Mardo había agotado sus energías y era sometido por los milicianos. Ciro no podía con la impotencia de no poder ayudar a su amigo. Que hacía ? 

Al ver que ya Mardo había sido esposado y era llevado afuera, Ciro salió de su escondite y grito :

- Alto nojoda ! déjenlo !

Los rojos se dieron vuelta, vieron a Ciro y soltaron sus carcajadas !

- Ja ja ja ja. Ahora si nos compusimos nosotros pues, con este disociado !

Un grupo de rojos se dirigió a Ciro y lo trataron de agarrar para esposarlo y también llevarlo ante Rojas.

Mientras era sometido, Ciro empezó a sentir una gran impotencia al no poder moverse, porque lo tenían sujetado entre 5 milicianos, quienes se reían de él y le daban coscorrones en la cabeza para que se quedara quieto. 

Cuando Ciro fue sacado del Rapallo y vió que a Mardo su amigo, lo montaban en una perrera roja, una furia descomunal lo invadió en todo su ser y un grito ensordecedor se escucho en toda la zona !

- MEEEEERRRRWEEEEEEBOOOOOO !!!! . .  Gritó Ciro 

Ciro empezó a crecer y a volverse mamarrúo. Tanto como Marditus Maximus, pero a diferencia de él, Ciro empezó a expulsar patacones hirvientes a través de sus muñecas. Parecían proyectiles de fuego. Ciro no podía controlarlos. Los patacones salían disparados por todos lados. Los rojos no podían creer lo que veían. Los que habían sometido a Ciro, salieron corriendo cagados. Ciro Apuntó hacía el carro donde metían a Mardo y a pataconazo limpio derribo a cada uno de los milicianos y destrozó la perrera en donde pretendían llevárselo. Una vez más los rojos salieron despavoridos, dejando el lugar desolado.

Ciro se acercó a Mardo el cual estaba muy débil, lo levantó y se lo llevó lejos del lugar a un sitio más seguro . 

Cirus Petronius había llegado.

Ya Mardo no estaba solo.

Continuará …